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Estimados amigos, hoy os acercamos en esta entrevista a un gran fotógrafo. Un profesional curtido en mil batallas. Un amante de la fotografía y de contar historias con imágenes. Abel, como veréis, no tiene pelos en la lengua. Ni manos que tapen su objetivo. Lo que ve por el mundo, las miserias y el dolor, los paisajes hermosos, las situaciones injustas, todo lo cuenta con su cámara. Espero que disfrutéis de su testimonio, cargado de sinceridad, y sobre todo, de sus fotografías: http://www.abelruizdeleon.com/ Newsweek, Times, Stern, The New York Times… tu currículo es impresionante, pero ¿Cómo empezaste en el mundo de la fotografía? Creo que hay cosas más importantes en mi currículo. Al fin y al cabo, esas colaboraciones son servicios a esas publicaciones a través de mi trabajo para una agencia internacional. Empecé de forma accidental. Me compré una cámara para dar testimonio de mi primer viaje. Luego siempre me acompañaron. Son un canal más de expresión para contar cosas. Con lenguaje y técnica propios. ¿Qué es para ti la fotografía? La manipulación de la luz. Una captura en un momento y lugar determinado, que debe contar cosas. Con lenguaje y técnica propios, que debe ser dominada por el fotógrafo, y que le diferencia del aficionado. ¿Cómo es la vida de un reportero gráfico? Normal. Pero llena de tópicos alimentados por algunos, que tiene que dar de comer a leyendas porque hablan poco con su trabajo. Yo no soy un reportero gráfico. Soy un periodista que evoluciona hacia el documentalismo, espero que sin vuelta atrás. ¿De cuál de tus trabajos estás más orgulloso? De mi actual proyecto sobre los Balcanes. Dos documentales audiovisuales; un libro y una exposición fotográfica. Mi orgullo está directamente relacionado con la falta de ayudas, subvenciones, etc. que recibo. Son fruto de mi esfuerzo, por desgracia sin más apoyo que ese… Tus fotografías están cargadas de denuncia, de sentimientos y de emociones, ¿crees que las fotografías que haces sirven para concienciar a la gente de las injusticias del mundo? No. Ya está bien de tópicos. Mi trabajo no cambia nada. Mi ego no alcanza a tanto. Hay altivos por ahí que piensan que sí, cuando realmente sólo les importa su vanidad, y nunca la gente objeto de su trabajo. No pasamos de denunciar cosas que casi siempre caen en saco roto. Por desgracia. Un trabajo como el tuyo conlleva un componente ético muy importante, ¿te marcas algunos límites o fotografías todo aquello que consideras interesante sin pensar en la repercusión que puede tener en la persona a la que fotografías? Sí. Probablemente eso explique mi evolución del periodismo al documentalismo. Cambia la forma de mirar, escuchar y acercarte a las cosas. No me planteo la repercusión de la imagen, más bien el buen o mal gusto con que se tomó o que quede reflejado en la captura final… ¿Qué experiencia profesional te ha marcado más? ¿Por qué? Mi primer viaje a Afganistán. Tenía 22 años y aún iba a la universidad. Cambió mi vida. Debía conocer si era capaz de hacer aquella actividad a la que quería dedicarme. Yo venía de la radio. Allí asenté muchas bases, necesarias, aunque nada que ver. ¿Cómo surgió la exposición 'Levantar el velo de las mujeres afganas', que te llevo a “compartir cartel” con Sebastião Salgado o Christine Spengler? … ¿o a ellos contigo? (Risas) Yo con ellos. Salgado es el más grande. Fue una petición de una ONG. Había una exposición antigua de estos fotógrafos y me pidieron actualizarla. Como sabes FTNA se centra en la fotografía de naturaleza y acción, ¿te gusta esta fotografía? Si. Pero tiene sus secretos. Es diferente al documentalismo. Requiere de mucha paciencia. Algunas técnicas propias y sus secretos… En tu trabajo Luces de Libia, he visto algunas fotografías de paisajes realmente espectaculares: la luz, la composición… ¿no te gustaría probar en este campo? No. Mi pasión es el documentalismo. Contar y escuchar a gentes con importantes componentes emocionales, llenas de superación y de voces pocas veces escuchadas. Ellos llenan mis huecos que otros me dejan aquí, con sus conversaciones sobre los metros cuadrados de su piso, el colegio con piscina de sus hijos o el número de bodas al que han sido invitados este año… Sé que no has tenido una gran formación técnica, sin embargo tu trabajo derrocha exquisitez. ¿Cómo explicas la calidad de tus fotos? Danos algún consejo. Trabajar. Equivocarte muchas veces. Hacer muchas fotos malas antes de que una sea buena. Quien diga lo contrario miente. ¿Con que equipo vas a tus viajes? Muy sencillo. Cámara analógica para el blanco y negro y cosas más personales; y digital para cosas más rápidas y menos reposadas… ¿En qué proyecto/s estás trabajando ahora? Uno en de los Balcanes. Me llevará a la ruina. Pero a mí me hace muy feliz pelearme por él. ¿Qué fotógrafos, españoles y extranjeros, te gustan más? Ninguno español. Los hay excelentes. Todos hacen grandes fotos, pero mi admiración por ellos desaparece generalmente cuando los conozco, y sacan a relucir su soberbia. Extranjeros Jim Nachtwey y Salgado, claro. Se parecen como un huevo y una castaña. Por eso. Tampoco me gustan nada los mediocres que controlan el mundo de la fotografía, subvenciones, exposiciones, lugares, ayudas, etc.… Gente mediocre, llena de complejos y sin ningún talento, salvo para impedir la proyección de mucha gente buena, llena de inquietudes y cosas que contar. Gente bien relacionada políticamente, pero muy vacía por dentro. En las grandes ciudades hay mucho mamón de estos. ¡¡ Uff ¡¡, que a gusto me he quedado. Espero que no os cierren la web por mi culpa. |